"...durante un tiempo indefinido sentí la música y participé de ella de tal modo que me encontraba muy muy bien. Sabía que así sentado, golpeando con las manos y el pensamiento y el sentimiento, podría permanecer horas y horas, disuelto en las esencias de los ritmos melodías y yuxtaposiciones constantes. La música era un todo...." "...Me dejé llevar de nuevo por los ritmos de la música, que no supe decir de dónde venía exactamente, a pesar de tener los altavoces al lado. Me pareció que venía de varios sitios a la vez, como proyectada. Parecía que venía de todos los sitios. La razón de esto puede ser que el cerebro presta más atención de lo normal a los sonidos rebotados llegando a ser de la misma importancia o mayor que los directamente incidentes en el oído. La vivencia, sin pararme a pensar en esto, fue de lo más especial...."